10 años
y 10 meses.
Esa es la antigüedad de un servidor en su trabajo actual.
Se escribe rápido y así también se dice. Sin embargo, todo el cúmulo de vivencias, las experiencias, las amistades, los proyectos, las cosas buenas y por qué no, las malas, están ahí formando parte de ellos.
Era yo más que un chamaco (jajaja, si, claro) cuando finalmente cedí y me adicioné a los esfuerzos de este grupo de personas.
El primer año no fue del todo bueno, aunque pintaba bastante bien. Llegó el segundo año y algunas cosas empezaron a caminar. Un cambio de paradigma y varios raspones y ataques de ansiedad después más 8 años y aquí estoy, celebrando una década casi mas uno.
Me he divertido, he sufrido, he viajado, me han alucinado y he alucinado.
Veremos que más tenemos por venir.