¡Internet se comió mi cerebro!
Para una persona creativa, internet es el medio natural para publicar el trabajo diario.
Hay algunos de portafolios en línea muy buenos, colecciones de fotos, pinturas, salas virtuales, puntos de encuentro y las redes sociales crecen cada vez más.
Si creas algo, lo que sea, la web es ideal para presumirlo ante el mundo.
Pero crear y publicar es muy difícil. Cuesta trabajo. Es mucho más fácil tomar una taza de café, sentarse y leer lo que otros publican. Y siempre queda el gusanito de “quiero hacer esto”, pero por alguna extraña razón no se realiza.
Me explico:
He tenido la idea de hacer mi propio web comic por varios años ya. Mis amigos están haciendo sus propios comics, son buenos y talentosos. Son gente tan ocupada como yo y se esfuerzan un poco más, se toman el tiempo y simplemente publican. Me paso horas leyendo la teoría del web comic, cómo se planea, cómo se crea, qué lápices usar, cómo subirlo, cómo hacer un RSS… Pero simplemente no me pongo a dibujar. O a escribir, ya que mi otro proyecto fuerte es escribir ciencia ficción en serio.
Y al final de mi tiempo en la computadora me doy cuenta de que me quedan 10 minutos para trabajar y ya no hay forma de recuperar. Es real que entre más leo y me documento, más conozco. Pero el consumo de información es adictivo y muy sensual. Te hipnotiza y te atrapa y es difícil romper la cadena que tú mismo te creas.
Haciendo encuesta con otros camaradas internautas, me doy cuenta que no soy el único que sufre de este síndrome. Tengo gente creativa a mi alrededor que les pasa exactamente lo mismo. Incluso un compañero diseñador, que es mega creativo y con un gran sentido del humor, no se libera del yugo del consumo de información para hacer su web comic.
Por eso digo que internet se comió mi cerebro.
Así que desde hoy seré un hombre nuevo… Sólo termino de leer mis feeds en Google Reader…
Estos últimos días he estado experimentando nuevas formas de impulsar mi podcast y me he divertido como enano. La cantidad de ofertas para promover un trabajo creativo es tan abrumante que se te va más tiempo escogiendo dónde quieres que te vean, que en tu creación misma. Todo eso lo tienes que combinar con el trabajo del diario, ese trabajo que te da de comer y que no siempre es 100% satisfactorio.